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Opening the piece…
Mientras el mundo entero celebra el día de la comida en lata, en España conmemoramos a Sonia y Selena por el nacimiento de Sonia hace 52 años, lloramos por el 25º aniversario de la separación de Ella baila sola, y recordamos el estreno de La Joia, la película de Bad Gyal. Estas son las efemérides que recoge el calendario de Oro Jondo 2027, pero la cita realmente importante del 23 de octubre es la fiesta de presentación de dicho calendario.
El esfuerzo de todo ser vivo es permanecer en el tiempo. Y el destino de todo ser vivo es fracasar en el intento. Esto, como siempre ocurre en la relación vida-arte, tiene su reflejo en la cultura. Los artistas se esfuerzan en dejar una huella en la humanidad que rara vez consiguen y que, a día de hoy, aún es menos probable. La posmodernidad es el mayor obstáculo para conseguirlo: nos obliga a un consumo inmediato y efímero que destruirá mañana todo lo construido hoy. Al mismo tiempo, como reacción, la sociedad lucha contra ese nihilismo que nos priva de pilares culturales mediante la nostalgia, la transformación y la renovación.
Un ejemplo de esa lucha es el calendario de Oro Jondo que, desde hace 13 años, muestra a las celebrities y símbolos de hace décadas al lado de las actuales, “posando” juntas en una simbiosis kitsch, barroca y psicodélica; alejadas de sus experiencias reales, pero siempre tomándolas como referencia.
El arte de Oro Jondo no es ninguna de esas realidades (pasada y presente), ni la suma de ellas, sino el producto único que emana al mezclarlas. Ese es el talento de Juan Sánchez, conseguir que el arte pretérito permanezca gracias a la transformación para el público de hoy. Con una identidad nueva, en un nicho concreto, y para un público contemporáneo.
Porque todo pasa y se transforma, y lo que no se transforma, muere.
Juan Sánchez Porta es el creador del proyecto Oro Jondo, un artista multidisciplinar y DJ que, además de calendarios, diseña y vende tangas, cadenas de oro y todo tipo de productos, pero siempre con su estilo kinki, excesivo y trash. Uno de los productos que mejor definen el eclecticismo de su submundo son las dos tote bags que podemos comprar desde su web: una es de Rihanna y la otra, de Camarón de la Isla. A veces pop, otras folclórico. A veces camp, otras flamenca. A veces purpurina, otras calavera. Pero siempre Oro Jondo.
Y con motivo de la puesta de largo de la edición 2027 de su calendario, le hemos entrevistado.
La santificación de los pecadores
Mientras come nuggets de pollo un poco quemados en su piso en Tirso de Molina, con turrón sobre la mesa en pleno octubre y vestido con un chándal dorado monocolor de PUMA, nos habla de su efeméride favorita de este 2027: el vigésimo aniversario de cuando Britney Spears se rapó la cabeza como muestra de toma de control sobre su propio cuerpo, frente a la presión mediática que sufría desde la infancia. Un evento tan emblemático para la cultura trash que convierte a la diva pop en la protagonista del calendario.
Bajo el título “La pasión de Britney”, vemos una imagen con la cabeza de la artista en 3D partiéndose por la mitad para descubrir la cruz en la que murió Jesús, con la fecha 2007, y rodeada por Banana, la pitón que usó Britney en su icónica actuación de la gala MTV en 2001, cantando “I’m a slave 4 u”, tema con el que daba el salto a su liberación y madurez como artista. A los lados del cuadro, “ONLY BRITNEY CAN JUDGE ME”, por si quedaba alguna duda de que esta ilustración es una forma de santificar la figura de Britney.
Esta lámina, al igual que las otras 11 que completan el calendario, es de estilo cybersurrealista: bebe de la ciberdelia de los noventa que creía que el ordenador era el nuevo LSD; y de una estética retrofuturista, una mirada nostálgica y paródica actual sobre cómo se percibía la tecnología en los 80 y 90. Una burla de aquello que pudo ser y no fue, un lamento del futuro prometido que desde el presente sabemos que nunca existió.
Juan Sánchez nos explica este proceso de santificación de divas, empezando por la elección de ellas:
«Me parecen mucho más interesantes las divas problemáticas que tienen discursos con los que no estoy de acuerdo, o puedan ser unas “liantas”. Muchas veces eso forma parte de su carisma y es lo que la eleva. Creo que una diva o un personaje famoso no me interesa que me influencie, ¿sabes? [...] Lo que a mí me gusta es que me interese esa persona y que tenga esa personalidad arrolladora. Que sea magnética, independientemente de que lo que diga o lo que haga pueda ser algo éticamente aceptable. Siempre hay ciertos límites, pero a veces, que los pasen, depende de lo que sea… es guay.»
La mención a ese carácter problemático no es algo casual. Para Juan, es una virtud sine qua non de la diva a santificar por su arte:
«Las divas problemáticas o errantes hacen que la gente conectemos mucho más con ellas que con alguien perfecto, porque eso es inalcanzable. Si ves a gente cometiendo errores, te identificas. Por eso tienen tanto éxito figuras que van desde Belén Esteban a Triana Marrash. Porque están mostrando lo que no se debe mostrar, o lo que no estás acostumbrado a ver. Como que parece que lo que se premia siempre es lo correcto, todo eso que te han intentado inculcar, ¿no? Va en la educación, pero tú fallas también en eso. Entonces, de repente, ver que alguien falla en eso pero multiplicado por mil hace que conectes.»
Un claro ejemplo de ello es Karla Sofía Gascón, a quien su pasado (tweets racistas, entre otras cosas) hizo caer en picado nada más llegar a la fama. Juan destaca la capacidad de la cultura trash para resucitar a estos ángeles caídos y darles nuevas alas. Estas alas posiblemente ya no sirvan para volar sobre un mundo mainstream, de lujo y celebridad uniforme. Pero sí son útiles para el underground:
«Ahí está también el poder de la cultura trash, de lo camp y de todo el post-internet. Y de que lleguen a nosotros los discursos underground o alternativos, porque puedes encontrar otra forma de ver la vida y de entender las cosas. Y con Karla Sofía Gascón se hizo una masacre. Creo que no solo por los tweets esos, horribles, sino porque era trans.»
«Lo que nos gusta de ella, al margen de eso, de que escribiera esos tweets tan horribles, es la delusion. Nos encanta una delusion. Que una persona se crea mucho más de lo que la gente pueda llegar a leer. Es como “no, ella es la mejor actriz, la mejor tal, la mejor no sé qué”... esa soberbia. Eso nos encanta verlo, atrapa. [...] Verlo a través de la pantalla te da la vida.»
En el caso de Karla Sofía Gascón y de otros ejemplos, vemos que una vez pasas a la cultura trash es difícil volver a la cultura mainstream. En cierta manera, te han “relegado” a otro tipo de cultura:
«Bueno, creo que es un calvario, una penitencia. Es como el precio que pagas y la comunidad LGTBI es la que te rescata y te acompaña.»
Le preguntamos sobre la asociación habitual entre la cultura trash y underground con el colectivo LGTBI:
«Puede que sea porque empatizamos con eso, ¿no? Usando la jerga católica: pues ahí la tachan de pecadora, que vaya al infierno por mala y tal, y nosotros siempre hemos sentido eso que “está mal” en nosotros, que nos han hecho creer que está mal. Entonces podemos empatizar, y ahí nos encontramos todos y nos acompañamos.»
¿Y qué quieres que haga la gente con el calendario una vez acabe el año?
«Me gusta pensar que no los tiran, que los guardan de recuerdo. El diseño del calendario está pensado para que lo cortes por la mitad y tengas las doce láminas para decorar, para poner un marquito. Sé que mucha gente lo hace porque he ido a casas y lo he visto. Luego también hay gente que lo usa hasta para forrar muebles y cosas. Me han enviado fotos de un frigo forrado con los diseños del calendario, incluso de una papelera, que me encanta porque es como trash total, trash literalmente.»
Too camp 4 techno / Too techno 4 bakalas
«Una caja oscura y negra con buen sonido, a la que la gente va a pasárselo bien, a divertirse, a ser hedonista y a entrar en comunión con la música y tener esa experiencia trascendental y necesaria para evadirnos del día a día. Eso es lo que a mí me gusta y lo que me interesa de la música.»
Ese es el tipo de fiesta que le gusta a Juan Sánchez, y el tipo de fiesta que construyó alrededor de su calendario este 23 de octubre en Independance Club, organizada por Cultura Sutura y con 700 personas, techno, travestismo y ritmos latinos. El evento contó con la música de los DJs La Cachetona, el dúo SVSTO, Tom Chiesa y, por supuesto, el propio Oro Jondo, quien llenó la pista de su estilo de edits a partir de la rumba, el bakalao y la copla, descrito por él mismo como Too camp 4 techno / Too techno 4 bakalas.
La presentación corrió a cargo de Buba Anorex (a.k.a. Britney Spears), participante de la actual edición de Drag Race España:
«Busco algún personaje que represente el calendario de ese año. Por ejemplo, este año es Britney Spears, así que busqué a alguien que pueda performar como Britney.»
Un evento tan grande para un simple calendario no es algo a lo que se llega de un día para otro, sino que se construye poco a poco a lo largo de trece años. En un primer momento, la presentación del calendario simplemente era una exposición a la que solo asistían sus amigas y conocidas. Pero conforme fue escalando el interés de la gente, fue haciendo el evento más grande, y lo convirtió en una presentación por la noche. La última metamorfosis fue la fiesta:
«Hace tres años decidí llevarlo al formato club. Dije: “oye, al final, a mí me interesa el mundo de la noche, soy DJ, creo que puede entrar guay el calendario, hacer como una fiesta de un producto tan tonto como puede ser un calendario, de darle como toda esa rimbombancia”. Me hacía gracia porque creo que va dentro también un poco del espíritu de Oro Jondo.»
Y ahora llena aforos de 700 personas. Axel, amigo de Juan desde antes de que hiciera su primer calendario, nos cuenta cómo lo ha hecho gracias al esfuerzo, la constancia, y a una popularidad y personalidad arrolladora.
Durante la fiesta hemos preguntado a varias personas sobre por qué han venido, cómo viven el mundo de la noche y qué piensan sobre el arte de Oro Jondo. Una pareja que colecciona todos los calendarios, fan de Oro Jondo y de la Marrash, nos dice que lo que más le gusta de él es “la música, los memes y que sea de Murcia”. Otro de sus admiradores es Edu, que, además (su culo) protagonizó la portada del disco de mashups DURO PAPI VOL.2. Lo que más destaca de Oro Jondo es su “buena recolección de lo que es la cultura de España”.
Y cuando preguntamos cómo tiene que ser una buena fiesta, casi nadie empieza por la música. Hablan de amigos, de morreos, de risas, de que pase algo que no esperabas. Alguien que venía por primera vez lo resume así: “nada de clase alta; gente real, sentimiento real”. Y otra persona, ya de madrugada, va más lejos: “las mentalidades alternativas estamos cansadas de ser alternativas”. Puede que ahí esté la clave: a una fiesta de Oro Jondo no se viene a descubrir nada, sino a reconocerse. Lo que se pide es lo mismo que en la verbena de cualquier pueblo; lo que cambia es el envoltorio. Y el envoltorio, aquí, lo pone Juan.
Le preguntamos a Juan cómo debe ser una buena noche para él.
«Lo que a mí me gusta, o como yo concibo la noche, es en los espacios de música electrónica alternativos de la escena madrileña.»
Oro Jondo es una figura de la escena underground desde que empezó a trabajar como DJ después de la pandemia. Pero definirlo a través de la palabra “underground” es complejo. Algo que sirve para definir tantas cosas acaba sin definir nada.
«Para mí el underground empieza por ser algo alternativo al mainstream. Por dar una propuesta, un espacio a cosas que no son el mainstream, porque no te sientes identificado con ello, porque quieres explorar otros sonidos, otra forma de entender la noche… Y ahí entendemos el underground, ¿no? Esa cosa al margen.»
Cualquier producto artístico puede evolucionar, y lo que hoy es alternativo por tener pocos seguidores, mañana se puede popularizar:
«Al final el capitalismo se lo come todo, incluso la contracultura. Y la contracultura es el underground, pero si de repente se pone de moda, el capitalismo te va a decir “Viva el underground” y te va a vender outfits en Shein para que hagas tu TikTok bailando en una rave cuando no tienes ni puta idea de dónde viene esa cultura. Siempre ha pasado. Al final, las propuestas marginales u outsiders, llega un momento en el que van creciendo. Llegan dos o tres figuras que lo hacen conocido. Se pone de moda y se destila y se vacía de contenido y llega a un público más amplio y se convierte en una moda.»
«¿Entonces, eso es bueno o malo? Pues a mí me toca un poco los cojones, por una parte. Pero por otra parte, también hace que ese universo que a mí me parece tan interesante pueda llegar a más gente. Y de toda esa gente que lo tomará simplemente como moda, habrá otras personas a las que les interesará y conocerán un universo que les va a nutrir y que, a lo mejor, de alguna forma, eso hubiese sido difícil de llegar.»
Además de la etiqueta “underground”, otras que han ido de la mano en la carrera de Oro Jondo son el costumbrismo y el folclore patrio. ¿Cree que se han estancado?
«No, creo que simplemente es que se ha asentado. Ya no hace falta que sea una cosa efervescente porque ya lo fue en su día. [...] No creo que haya una saturación, sino un establecimiento.»
Y por la influencia de la música urbana en su trabajo, también nos interesa saber su opinión sobre quién ocupará el espacio de las traperas que, a su vez, ocuparon el de las folclóricas. Aunque sea complejo saber cuál será la nueva moda, Juan está seguro de que ese espacio seguirá existiendo.
«El exceso en la música siempre va a estar. En la parte femenina de la música, siempre va a estar. Lo tuvimos con las folclóricas, en el reguetón y en toda la escena urbana posterior del trap y tal. Que ahora llamarlo traperas parece un poquito anticuado; lo llamaríamos pues… divas actuales, neofolclóricas.»
«Eso va a estar ahí siempre. Al final es todo cíclico, ¿no? Habrá etapas en las que a lo mejor las uñas estén más cortitas y otras etapas en las que las uñas estén tan largas que no puedas ni coger el calendario de Oro Jondo. Pero el exceso siempre va a estar, el barroquismo, porque son los códigos que siempre se han usado desde las folclóricas, de esa mujer que viene de abajo y llega arriba, y cuando llega arriba lo muestra a través del exceso con los maquillajes, con el abrigo de pelo...»
Y por último, la pregunta más importante:
¿Por cuánto tiempo seguirás con el calendario y su fiesta de presentación?
«Me lo pregunto muchas veces porque es como: “esta es mi vida ahora, vender calendarios y pinchar”. Pero de aquí a diez años ya no seré una persona tan joven… ¿Tendrá sentido? ¿Me seguirá apeteciendo? ¿Seguiré haciendo esto o me sacaré unas oposiciones y me haré profesor? No sé, no tengo un plan B. De momento voy año tras año haciéndolo.»
Todo parece indicar que el año que viene habrá un nuevo calendario y una nueva fiesta de presentación, pero todos los que estamos aquí puede que ya no nos volvamos a ver en 12 meses. La presentadora Buba Anorex, los DJs o nosotros mismos. Lo único que es 100% seguro que permanecerá es nuestro deseo por querer permanecer, aun sabiendo que somos prescindibles. Y para conseguirlo, nos agarraremos a lo pasado, a lo que funcionó hace 5, 10, 20 o 40 años. Y como el agua de un río nunca es la misma dos veces, lo transformaremos en arte nuevo.
La ilustración sobre Britney Spears es un vivo ejemplo de esto. Para ella, raparse frente a los paparazzis fue un acto de rebeldía; para el resto, la locura que la llevó a un centro psiquiátrico, al divorcio, a perder la custodia de sus hijos y a la tutela de un padre que se quedó con su dinero. Pero el mensaje de la ilustración es el opuesto: su resistencia para escapar de esa condena y su santificación popular. Tres épocas en una sola imagen: la pitón como símbolo de su liberación y madurez, el breakdown de 2007 y, por último, Santa Britney.
Y eso es lo que el arte de Oro Jondo nos muestra: cómo ha cambiado el agua del río. Cómo era aquella agua hace 20 años y cómo es ahora. Y sobre todo, cómo el agua ha conseguido perdurar sin ser la misma.
La Q · Madrid
